jueves, 30 de diciembre de 2010

Franciscanos mártires



Mártires en Marruecos en 1220, Accursio, Adyuto, Berardo de Calvi, Pedro de Sangemini y Otón, son franciscanos martirizados en Marrakech. Otón era sacerdote, Pedro diácono; los demás legos, enviados por san Francisco a Al-Andalus y Al-Magrib. Sus cuerpos llevados a Coimbra impulsaron a Antonio de Padua a ser franciscano.

Mártires en Ceuta en 1227, un año después de fallecer san Francisco, fueron Daniel de Belvedere, Ángel y Samuel de Castrovillari, León y Nicolás de Carigliano Calabro, Hugolino de Cerisano, sacerdotes, y Dónnolo de Montalcino, lego. Habían sido enviados por fray Elías. Fray Daniel, vuelto hacia un moro anciano presente en el juicio, le dijo: "¡Oh envejecido en días malos! ¿Hasta cuando has de vivir en los engaños de Satanás? Porque tu maldito Mahoma es criado de Satanás, y es causa de la muerte para siempre a todos los que le siguen a él y a su falsa ley: por tanto conviértete a nuestra santa fe católica, para que puedas salvarte, conociendo a tu Creador, que ya es tiempo que le conozcas, y te apartes de los errores de tu Profeta". Después de degollados les despedazaron la cabeza y el cuerpo.

Juan de Perugia y Pedro de Saxoferrato son beatos mártires en 1228, italianos enviados al Reino de Aragón por san Francisco, se instalaron en Teruel. Pocos años después fueron mandados ahorcar en Valencia por el tirano y déspota rey musulmán Zeit ben Azeit (Azoto), hermano de Marimolin, caudillo de los Almohades, derrotado en las Navas de Tolosa. Ese martirio le costó la sublevación de los valencianos y Zeit tuvo que huir y buscar refugio en Jaume I que estaba en Calatayud.

Juan de Cetina y Pedro de Dueñas, beatos, franciscanos, mártires en 1327. Juan, aragonés, sacerdote, y Pedro, de noble linaje castellano, lego, vivieron en el convento de Chelva y fueron a misionar a Granada donde sufrieron cruel martirio a manos de los sarracenos.

Mártires en Jerusalén en 1391 fueron Diosdado Aribertde Rodez, Pedro de Narbona, Esteban de Cuneo y Nicolás Tavelic de Sibenik, canonizados en 1970.

Mártires gorcomienses en 1572 en Suiza. Son 11 franciscanos con Nicolás Pieck y otros 7 compañeros: 2 premonstratenses, 1 dominico y 4 sacerdotes seculares. Por defender la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, fueron ahorcados por soldados calvinistas del destacamento militar llamado “armada de los piratas” cuando la insurrección en Gorkum de los Mendigos (les Gueux) contra Felipe II. Antonio de Hoornaert fue canonizado en 1867.




Mártires en Nagasaki en 1597 fueron Pedro Bautista, Martín de la Ascensión, Gonzalo García e Isidoro, junto con otros 25 compañeros. Gonzalo era hijo de padre portugués y madre india, nacido en las Indias orientales. Era comerciante en Japón y catequista con los jesuitas diez años; luego fue a Manila donde se hizo franciscano. Martín, vasco, era guardián del convento japonés en Osaka. Felipe de Jesús de las Casas tenía 25 años y es Patrono de la ciudad de México. Es el primer santo mexicano, nacido en México DF, hijo de honrados inmigrantes españoles, niño muy inquieto y travieso, tanto que su aya, una buena negra cristiana, solía exclamar, mirando una higuera seca del jardín: "Antes la higuera seca reverdecerá, que Felipillo llegue a ser santo"... El chico no tenía madera de santo... pero un buen día quiso ser franciscano, aunque le superó aquella austeridad y se salió. Ejerció unos años de platero, pero por las escasas ganancias, su padre lo envió a Filipinas a probar fortuna. Allí volvió a oír la llamada de Cristo. De viaje a México para su ordenación, una gran tempestad arrojó el navío a las costas del Japón, donde trabajó arduamente logrando muchas conversiones. Falleció en la persecución de Taiko Sama contra los franciscanos y sus catequistas, quienes fueron suspendidos en una cruz y atravesados por dos lanzas. Ese mismo día, la higuera seca de la casa paterna reverdeció de pronto y dio fruto. Su madre, Antonia, tuvo el privilegio, rara vez concedido, de ver a su propio hijo en los altares.

Mártires en Nagasaki son 6 franciscanos del grupo encabezado por Pablo Miki y otros 19 compañeros. En 1587 el emperador Toyotomi Hideyoshi, que se propuso la conquista de Corea, cambió su actitud benévola para con los cristianos y publicó un decreto de expulsión de los misioneros extranjeros por motivos antiespañoles y antioccidentales. Ocurría 50 años después de morir san Francisco Xavier, cuando eran unos 300 mil los cristianos japoneses. Hacia 1630 no quedaba ningún sacerdote, y así estuvieron casi 250 años hasta el s XIX que, tolerados por el gobierno japonés, entraron misioneros franceses con garantías de libertad religiosa. Antes les habían cortado la oreja izquierda y exhibidos por varias ciudades para atemorizar a los demás. Impactó mucho a los asistentes que desde la cruz Pablo Miki perdonara a sus ejecutores y que pidiera para ellos la fe. Eran los 6 franciscanos junto con 3 jesuitas y 16 seglares japoneses (terciarios franciscanos: un joven, un médico, un soldado, un intérprete y varios catequistas, 3 de 13 años) y otro coreano. Luis Ibaraki (11 años), Antonio (13 años) y Tomás Cosaki (14 años) cantaban el salmo “Laudate, pueri, Dominum…”. El 19 febrero 1865 l’abbé Petitjean dedicó una iglesia, en la colina de Oura, a estos 26 mártires de Nagasaki. Pablo VI los puso en el calendario romano universal en 1970.

Mártires en Nagasaki en agosto de 1627 fueron Francisco de Santa María, Bartolomé Laurel y Antonio de san Francisco, junto con 12 seglares japoneses, quemados vivos o decapitados. Francisco era sacerdote, Bartolomé, hermano laico, médico y catequista. Se dedicaron a atender clandestinamente a las comunidades cristianas desasistidas, y se les unió como catequista un joven cristiano japonés, Antonio, que profesaría como franciscano estando ya en la cárcel. Con ellos fueron arrestados, encarcelados y martirizados ocho terciarios franciscanos y cuatro terciarios dominicos. El 7 de julio de 1867 fueron beatificados, con otros muchos, por Pío IX.

Jacinto Galvez, beato, también mártir en Japón en 1632 con 45 años. De Utiel (Valencia), fue misionero 8 años en México y luego en Manila otros 2 donde aprendió japonés con los inmigrantes nipones. Estuvo en Japón cuando arreció la inhumana persecución contra los cristianos y fue abrasado por el fuego en Tokio. Beatificado por Pío IX en 1867.

Mártires en Inglaterra y Gales fueron 2 franciscanos del grupo de 40 de los 200 católicos que, en la persecución de los anglicanos, fueron ejecutados entre 1535 y 1679, cuando la tolerancia y el fair play aún no eran valores ingleses. Canonizados por Pablo VI en 1970, son 13 sacerdotes seculares, 19 religiosos (10 jesuitas, 3 benedictinos, 3 cartujos, 2 franciscanos, 1 agustino) y 7 seglares (4 hombres y 3 mujeres).

Mártires en China (Tayuanfu) en 1815 fueron 30 franciscanos junto con Agustín Zhao Rong y otros 88 compañeros; de ellos 87 eran chinos y 72 laicos. Entre los 30 había 3 obispos, 4 sacerdotes y 1 hermano lego, 11 seglares chinos de la Tercera Orden, 5 de ellos seminaristas; Andrés Bauer era de Alsacia, Gregorio Grassi contaba 67 años, Francisco Fogola 61 años y llevaba 2 de obispo, Elías Facchini tenía 61 años, Teodorico Balat, Antonino Fantosati, Cesidio Giacomantonio y José María Gambaro, santa María Herminia de Jesús y otras 6 franciscanas Misioneras de María junto con Juan de Triora. Fueron martirizados durante las persecuciones entre 1648 y 1930, incluidos los habidos durante la revolución de los “bóxers”, movimiento patriótico xenófobo para la lucha contra la religión extranjera y el invasor, en la que hubo 30.000 católicos asesinados. Ciertamente que los europeos iban identificándose como cristianos, y no pocos diplomáticos y empresarios abusaron sembrando cizaña y –so capa de cristianizar- crearon una red comercial para el tráfico de droga (opio), hasta entonces, desconocido en la sociedad china. El 11-07-1900, en Liugongyin, fueron martirizados otros 4 cristianos que llevaban dos niños que fueron respetados: Ana An Xinzhi (o Nam-sin-kenn, de 62 años), María An Guozhi (o Nam-Kuo-Keu, de 64 años), Ana An Jiaozhi (o Namsiao-Keu, de 26 años) y María An Lihua (o Nam Ling Hoa, de 29 años). El 22 julio fue martirizada Ana Wang, virgen con 14 años. Beatificados por León XIII, fueron canonizados por Juan Pablo II en 2000.

Mártires en Damasco en 1860, fueron Carmelo Bolta y Francisco Pinazo, asesinados por la plebe musulmana en odio a la fe cristiana, junto con otros 6 frailes del mismo convento y 3 laicos maronitas. Carmelo nació en Real de Gandía y Francisco en Alpuente. Fueron beatificados por Pío XI.

Ceferino Jiménez Malla (+1936 con 75 años), beato, ganadero, mártir, patrono de los gitanos. Conocido como “el pelé”, era un honrado tratante de ganado que se estableció en Barbastro en 1878 ó 79. Casado por el rito gitano y luego por la Iglesia, no pudo tener hijos y adoptó una sobrina huérfana. Analfabeto, nunca supo leer ni escribir. De profunda religiosidad, entregado a la vida de oración, perteneció a la Adoración Nocturna, a las Conferencias de san Vicente de Paúl, a los Terciarios franciscanos, atendió a los pobres e hizo un intenso apostolado entre los niños. Fue ejecutado por unos milicianos en agosto de 1936 después de apresarlo por encararse con ellos al detener a un joven sacerdote. Al registrarle, le encontraron un rosario que también rezó durante su cautiverio en esos días. Beatificado por Juan Pablo II en 1997.

Mártires en Valencia durante la persecución religiosa en España (1936-39), son 10 franciscanos con José Aparicio Sanz y otros 222 compañeros, beatificados en 2001. No son mártires por morir en una guerra civil, sino por perder cruentamente la vida y sin más motivos que su fe. El grupo lo forman 38 sacerdotes valencianos y 2 de Zaragoza, 19 mujeres, 18 jóvenes de Acción Católica, 18 dominicos, 12 capuchinos, 6 capuchinas de santa Clara, 12 jesuitas, 30 salesianos, etc.

Entre los 498 mártires de la persecución religiosa en España beatificados en 2007 se encuentran 22 franciscanos de la Provincia de Castilla encabezados por Víctor Chumillas (16 de agosto), 7 franciscanos de la Provincia de Granada encabezados por Félix Echevarría (22 de septiembre), y 2 hermanas de las Franciscanas Hijas de la Misericordia, sor Catalina Caldés y sor Micaela Rullán. Entre los mártires figuran 2 obispos, 24 sacerdotes diocesanos, 462 miembros de institutos de vida consagrada, 1 diácono, 1 subdiácono, 1 seminarista y 7 laicos. Beatificados porque respondieron a la persecución con un testimonio de amor y perdonando a los que los mataban. Perdón, reconciliación y diálogo fueron las palabras clave de los diversos momentos de la beatificación.


Maximiliano Mª Kolbe (+1941 con 47 años) es mártir en Auschwitz. “Hombre de una sola verdad pero sin integrismo, aspiró a conquistar el mundo con la fuerza del amor”, dijo de él Juan Pablo II al canonizarlo en 1982. Raimundo, polaco, fue sacerdote franciscano, misionero en Japón y con mucha devoción a la Virgen María, tanta que fundó una milicia de la Inmaculada cuyos miembros (caballeros de la Inmaculada) buscaban ganar las almas, una tras otra. En Auschwitz –el gran Gólgota del mundo contemporáneo para el papa Wojtyla- se ofreció a cambio de un condenado que tenía mujer e hijos. Hizo sobre todo apostolado de la opinión pública fundando dos diarios y una radio tanto en Polonia como en Japón y se le tiene por patrono de los radioaficionados.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Los franciscanos (1)

Un poco de historia
Ramificaciones franciscanas

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La Orden fue fundada por el italiano “francesco” (francesito), así le llamaba cariñosamente su padre Pietro Bernardone pues recibió la noticia del embarazo de su esposa Madonna Pica de viaje de negocios por Francia. Se inició muy poco después que los dominicos en 1209 y de ella brotan tres ramas: los Frailes Menores (Ordo Fratrum Minorum, OFM), los conventuales que se separaron en 1517 y los capuchinos aprobados en 1528.

Los franciscanos nacieron como una fraternidad laica al inicio del 2º milenio y, junto con los dominicos, eran una nueva manera de vivir la vida religiosa, ahora como “mendicantes”. Cambian el monasterio en el yermo por el convento en la ciudad y viven sin el compromiso del coro para dedicarse a la predicación. Francisco es, con Clara, cofundador de las clarisas (la 2ª Orden, la femenina) y luego se creó la Tercera Orden franciscana para los laicos que querían vivir su espiritualidad sin ser frailes pero como si lo fueran. Así como los franciscanos corretean predicando por calles y caminos, sin embargo ellas, las clarisas, se las encierra en la clausura. Es un momento de la vida de la Iglesia en que el Espíritu Santo realizó una inmensa movilización de bautizados, como ocurre ahora al inicio del tercer milenio, donde también abundan los movimientos y grupos eclesiales pero ahora cuentan con el progreso jurídico que permite el reconocimiento multicolor.

Un poco de historia


Francisco de Asís (+1226 con 44 años). En el bautismo se le puso Juan. De joven fue militar y actuó en la guerra entre Perusa y Asís, pero a los 24 años, en la iglesia de san Damián oyó 3 veces que le hablaba el crucifijo y empezó su nueva vida. Abandonó su frivolidad y sus amistades anteriores. A los 26, mientras oía misa en la Porciúncula, escuchó el pasaje del Evangelio del envío de los discípulos en misión y descubrió su vocación evangélica y apostólica. 
Empezó a predicar la paz, la igualdad entre los hombres, el alejamiento de la riqueza, la dignidad de la pobreza, el amor a todas las criaturas y la venida del Reino de Dios. Entonces se le unieron los 3 primeros compañeros: Bernardo de Quintavalle, Pedro Cattani y Gil de Asís, con quienes nace la 1ª Orden Franciscana (Frailes Menores, OFM). La Porciúncula era una capilla abandonada de los benedictinos, dedicada a Ntra. Sra. de los ángeles y que le donaron para iniciar su obra.

Cuando eran doce, se presentaron en Roma ante Inocencio III que los aprobó verbalmente. Este Papa no quería nuevas fundaciones pues las había prohibido el concilio lateranense pensando que ya había demasiadas. El crecimiento fue rapidísimo pues ya en 1219 había 11 provincias con 5000 miembros. Entonces Francisco elaboró la 2ª Regla reformando la 1ª y que aprobó Honorio III en 1223. Intervino profundamente el cardenal Hugolino que luego sería Gregorio IX y que les seguiría favoreciendo poderosamente.

Benedicto XVI glosó su figura y su obra (Audiencia General 100127) recordando que así como algunos –en el s XIX y XX- han visto a un Francisco de la tradición y otro histórico, así pasó también con la figura de Jesús. Se decía que no fue un hombre de Iglesia, pues quería ser un alter Christus, no quería ninguna Orden ni atenerse a lo canónico ni lo jerárquico. Es verdad –dijo el Papa- que fue así al principio pero luego entendió que todo debe tener un orden y se ajustó de corazón a lo legislativo pues el derecho de la Iglesia es necesario. 

Buenaventura fue el Maestro General (1257-74) que supo solucionar el acoplamiento de los carismas encontrados. Tuvo también que defender la Orden de los iniciales adversarios, los obispos y el clero secular, debido, entre otras cosas, a los privilegios pastorales que tenían y a su acceso a la Universidad de París. La misma prueba que vivieron los dominicos. La animadversión duró hasta el siglo siguiente, 1311-12, cuando el concilio de Vienne (el que liquidó a los templarios) especificó los derechos de ambas partes: el clero regular y el secular.
Sabía muy bien cuánto cuesta el dinero. Por humildad nunca quiso ser sacerdote y tuvo los estigmas en sus manos los 2 últimos años de su vida que le dieron un dolor gravísimo, a la vez que estaba muy enfermo y casi ciego. Fue canonizado 2 años después de su muerte.

Ramificaciones franciscanas

Un siglo después, en 1316, había 34 Provincias, 197 Custodias y unos 45 mil frailes. La polémica con la secta de los “espirituales” estuvo a punto de acabar en cisma en 1321-34 por defender, contra el papa Juan XXII, lo que Francisco creía fundamental para su propia razón de ser, no así su sucesor fray Elías: Jesucristo y los apóstoles nunca poseyeron nada ni en particular ni en común. Esto y los avatares eclesiales y políticos del momento provocaron un relajamiento preocupante del espíritu de los inicios. Desde el 34 surgió el afán de reforma o restauración, la “Observancia”, que empezó siendo una minoría pero llegó a igualarse con la “Comunidad” o conventualismo, gracias a Bernardino de Siena, Juan de Capistrano, Jacobo de la Marca y Alberto de Sarteano. León X en 1517 confirmó la división. Hasta 1897 los Ministros Generales eran de la “Observancia”.


Bernardino de Siena (+1444 con 64 años). De noble familia de Siena, su padre Tulo (casado con Nera) era gobernador, y quedó huérfano de padres a los 6 años siendo entonces educado por sus tías. Es un fraile observante conocido por su aspecto desastrado y como auténtico fenómeno de la evangelización popular por Italia y Polonia. No quiso ser obispo pues decía que “toda Italia es mi diócesis”. Solía repetir que “voy a predicar a gente petrificada en su fe como la lava del Vesubio y ardiendo en el fuego de sus vicios”. Cuando ingresó, su Orden tenía menos de 300 frailes; al morir, eran 4.000. Su devoción al nombre de Jesús la expresó en las siglas JHS que han llegado hasta nosotros. Canonizado seis años después de morir.


Francisco de Paula (+1507 con 71 años). Paula es un pueblecito italiano y Francisco es el fundador de los “Mínimos” u Orden de los ermitaños de san Francisco. Sus padres le pusieron este nombre pues, tras 13 años de casados y no teniendo hijos, le encomendaron al poverello esa gracia que les concedió. Franciscano a los 13 años, luego se retiró a la vida eremítica y con sus discípulos hizo la nueva fundación. Por humildad –como san Francisco- no quiso ordenarse sacerdote. En todos sus conventos puso una consigna: "Cuaresma perpetua". O sea, nunca comer carne, ni huevos, ni leche, ni tomar licores. Solamente pan, pescado, agua y verduras. Esto lo hizo como reacción ante la oleada de sensualismo que había invadido a Europa. Pablo VI dijo en 1977 que es un verdadero modelo para los que tienen que llamar la atención a los gobernantes que abusan de su poder y que malgastan en gastos innecesarios el dinero que deberían emplear en favor de los pobres. El 2 de abril de 1507, Viernes Santo, después de los Oficios, se quedó dormido con el sueño de la muerte. Fue canonizado 12 años después.


Pedro de Alcántara (+1562 con 68 años). A los 16 años, estudiando en Salamanca, vio pasar a dos franciscanos descalzos y se fue tras ellos. Fundó en 1556 los “alcantarinos” para reformar los franciscanos pero al final del s XIX se unirán con los “recoletos” y “observantes” en un grupo dentro de las ramas franciscanas. Sus penitencias a algunos parecían locuras y temeridades pero su durísimo aspecto externo lo unía a la humana ternura, la comprensión, la afabilidad, la cortesía en el trato y a un ardor de caridad tal que atraía irresistiblemente. La santa de Ávila decía de él que era un manojo de sarmientos o de raíces de árbol pues era piel sobre huesos. Canonizado en 1669.


Pedro Regalado (+1456 con 66 años) es el “Francisco de Asís de Castilla”. Con fama de taumaturgo, fue visitado por la misma reina Isabel, Carlos V y Felipe II. Inició en su convento la reforma que luego generalizaría en España el cardenal Cisneros. Es o era patrono de los toreros.




Juan de Capistrano (+1456 con 70 años) era gobernador de su ciudad, cerca de Nápoles, pero al conocer a Francisco de Asís, dejó a su prometida, su cargo y sus bienes y se hizo fraile. Fue Inquisidor para toda Italia y, dadas sus dotes diplomáticas, 4 papas se apoyaron en él para los trabajos sucios o ingratos que nadie quería. Era muy vanidoso y quiso vencer este vicio cabalgando una temporada en un pobre asno y sentado del revés, con un sombrero de papel que llevaba rotulado “soy un miserable pecador”. Desde luego no pasaba desapercibido y la gente le tiraba basura y le silbaba. Luchó para someter a los fraticelli o espirituales, rama contestataria de los “franciscanos”, a la greña con los “observantes”. Era compañero de Bernardino de Siena.


Se le llama “apóstol de Europa” por intentar reconstruir la unidad religiosa y política en la común tradición cristiana. En Alemania consiguió 120 vocaciones y en Polonia 130. Sus sermones duraban 2 ó 3 horas. Todo lo hizo en nombre de Cristo aunque su celo intransigente sigue muy criticado, como lo fue durante su estancia en Bohemia donde luchó contra los husitas. Reunió un gran ejército en Hungría para derrotar a los turcos que, con 200 cañones y 50.000 terribles jenízaros a caballo, querían tomar Belgrado en 1456. En Budapest le levantaron una gran estatua. Murió de la peste que asolaba el campamento militar. Es patrono de los capellanes castrenses.


Jacobo o Santiago Piceno o de la Marca (+1476 con 85 años) era notario, alcalde, doctor en derecho civil y canónico pero se hizo fraile. Predicó por toda Europa, en Italia, Alemania, Austria, Dinamarca, Noruega, Polonia, Prusia, Bohemia y Hungría y logró muchas conversiones. Calixto III le envió por 2ª vez como nuncio a Hungría. Presenció la canonización de Bernardino de Siena. Acabó en Nápoles enviado por Sixto IV.

Paralelas a la “Observancia” se desarrollaron también tendencias reformistas que no logró suprimir la bula de la Unión en 1517 ni la fundación en 1502 de las Casas de Recolección. Los Descalzos españoles, existentes desde 1496 en Extremadura, subsistieron hasta 1517 y con Pedro de Alcántara recibieron un decidido impulso. En Italia surgieron los capuchinos en 1525 y los reformados en 1579, en Francia los recoletos en 1595. En 1897 León XIII unificó las tendencias y todas incluidas en los Frailes Menores excepto conventuales y capuchinos.


viernes, 10 de diciembre de 2010

Los dominicos (2)


Dominicos ilustres

El número de santos y beatos de la Orden es de varios centenares.

Telmo (+1246 con 56 años) es beato. Pedro González Telmo fue apóstol de Galicia y de los hombres del mar. Era canónigo y dean en Palencia, su ciudad natal, donde su tío era el obispo. Luego dejó las vanidades mundanas para hacerse fraile dominico cuando un día el caballo le desmontó y cayó con sus lujosas vestiduras en el lodazal. Su predicación era fuego. Estuvo 3 años de capellán de las tropas del rey san Fernando por el sur andaluz. Al final vivió y murió en Tuy. Desde su fallecimiento, sus prodigios se fueron multiplicando.

Zdislava de Lemberk (+1252 con 30 años). Esposa de Havel, señor del castillo bohemio de Lemberk y madre de 4 hijos, nació cerca de Moravia. Hija de Pribyslav de Krizanov, conde de Brno (procurador del rey Wenceslao en Moravia), y de Sibilla, una noble siciliana, venida a Bohemia como dama de corte de Cunegonda. Madre enteramente dedicada a su familia, si distinguió por la caridad hacia los niños. En contacto con los dominicos –recién llegados a Bohemia- colaboró con su marido en fundar 2 conventos y se hizo terciaria dominica. Su culto fue aprobado por san Pío X en 1907 y Juan Pablo II la canonizó en 1995 en Olomouc (Rep Checa).

Jacinto (+1257), Jacko (Santiago), natural de Silesia, era vicario general de Cracovia y en Roma conoció a los OP. El propio sto Domingo le envió a Polonia para establecer allí la Orden y cristianizar a los prusianos, aún paganos mientras actuaban los caballeros teutónicos por encargo del Papa. Evangelizó Dinamarca, Suecia, Noruega y Escocia, resonando su palabra por Rusia y llegando hasta el Mar Muerto. Canonizado por Clemente VIII en 1594.

Gonzalo de Amarante (+1259 con 70 años) beato, portugués y obispo-abad que se fue 8 años de peregrinación a Tierra Santa. A la vuelta, el nuevo abad, su sobrino, había dejado de ser pastor y era lobo. Gonzalo se retiró a una ermita. Luego se hizo dominico pero al final de su vida pidió permiso para vivir otra vez en una ermita, donde era visitado por multitud de personas que, atraídas por su fama de santidad, acudían a pedir su intercesión y sus consejos. Tuvo muchas apariciones de la Virgen y en sus manos falleció. Se le tiene por patrono de los que buscan buen cónyuge; hay muchas historias sobre los bailes y fiestas que organizaba para que las mujeres encontraran marido.

Margarita (+1270 con 28 años), húngara, hija del rey Bela IV y María de Lascaris, al nacer fue ofrecida a Dios por sus padres pidiendo la liberación de Hungría de las huestes tártaras que la asolaban. Profesó como dominica y con 20 años se trasladó con otras al monasterio recién construido por su padre en la isla del Danubio. Hermana de las santas Yolanda y Cunegunda, fue canonizada por Pío XII en 1943.

Bartolomé de Bregantia (+1270), dominico y obispo de Vicenza, fundó en su ciudad la Milicia de Jesucristo para defender la fe y la libertad de la Iglesia.

Tomás de Aquino (+1274 con 49 años). Napolitano, el último varón de 12 hijos de los condes de Aquino. Alto, grande, grueso, distinguido en el porte y de sensibilidad exquisita, tuvo que vencer muchos impedimentos familiares, incluso el secuestro, para poder ser fraile dominico. Embebido en los estudios, no participaba en recreos ni discusiones. Por ello lo llamaban "el buey mudo". " -dijo su maestro san Alberto Magno- pero sus mugidos resonarán en todo el mundo". Profesor en la Universidad de París a los 27 años, y predicador de la Curia pontificia de Agnani, Orvieto y Viterbo. Firme en el rechazo de una abadía mitrada. Autor de la síntesis jamás lograda hasta hoy entre fe y razón, entre Filosofía y Teología. Con su Metafísica aristotélica y la teoría de “las causas segundas”, puso las bases intelectuales de la verdadera secularización o modo correcto de sacar adelante este mundo, venciendo las tentaciones del laicismo y del clericalismo. El Papa le encargó componer los textos de la Misa para la fiesta del Corpus Christi y es el autor de los himnos eucarísticos Adoro te devote, Pange lengua y Tantum ergo. Sabía la Biblia de memoria pero su mejor catecismo era el crucifijo. Celebrando Misa el día de san Nicolás, tuvo una experiencia mística y manifestó que toda su ingente y magnífica tarea intelectual era “paja”. Murió “repentinamente” camino del concilio de Lyón.

"Con sabiduría futurista, Santo Tomás de Aquino logró instaurar una relación fructífera con pensamiento árabe y hebreo de su tiempo, al punto de ser considerado un maestro siempre actual de dialogo con otras culturas y religiones (…) supo presentar aquella admirable síntesis cristiana entre razón y fe que para la civilización occidental representa un patrimonio precioso, al cual hay que referirse aún hoy para dialogar eficazmente con las grandes tradiciones culturales y religiosas del este y del sur del mundo" (Benedicto XVI, ángelus 28-I-07). “Juan Pablo II, en su encíclica Fides et ratio recordó que santo Tomás “ha sido siempre propuesto por la Iglesia como maestro de pensamiento y modelo del modo recto de hacer teología” (n. 43). No sorprende que, después de san Agustín, entre los escritores eclesiásticos mencionados en el Catecismo de la Iglesia Católica, santo Tomás sea citado más que ningún otro, ¡hasta sesenta y una veces!” (Audiencia General 100602). Otra vez el Papa glosó al Aquinate para subrayar que demostró la autonomía de la razón humana y aportó el separar la Filosofía de la Teología cuando los teólogos hacían Teología con la fe y desde la fe aunque la llamaban “filosofía nuestra” usando conceptos platónicos. El Aquinate parte de Aristóteles que sin fe ni revelación, llegó a Dios y al conocimiento de la ley moral natural y demostró que la razón acoge la verdad en virtud de su evidencia intrínseca mediata o inmediata. Afirmó Benedicto XVI que la Gracia divina “acompaña, sostiene y empuja el compromiso ético, pero, de por sí, según santo Tomás, todos los hombres, creyentes y no creyentes, están llamados a reconocer las exigencias de la naturaleza humana expresadas en la ley natural y a inspirase en ella en la formulación de las leyes positivas, es decir, las que emanan las autoridades civiles y políticas para regular la convivencia humana” (Audiencia General 100616). En la 3ª catequesis de los miércoles a él dedicada recordó que enseña que la fe en Dios es razonable (Audiencia General 100623).


Raimundo de Peñafort (+1275 con 99 años). De Vilafranca del Penedés, estudió y ejerció el Derecho en Bolonia. Dominico cuando hacía 2 años que había muerto santo Domingo, fue encargado de organizar la predicación de la cruzada en Mallorca y la Inquisición. Colaboró con san Pedro Nolasco en la fundación de los “mercedarios”. Influyente en la vida política, religiosa y científica de su tiempo, confesor del papa Gregorio IX y de Jaime I, dejó su huella en la Cortes Generales de la Corona de Aragón. Se dedicó al apostolado con judíos y musulmanes, llegó a Maestro General de su Orden en 1238, el tercero, cargo del que renunció así como el de obispo; reconocía que no servía para mandar sino para escribir. Por encargo del Papa recogió en el llamado “Decretales” todos los decretos habidos hasta ese momento de pontífices y concilios por lo que se le tiene por Patrono de los canonistas. Pidió a santo Tomás de Aquino que escribiera la Suma contra gentiles para la defensa de la fe entre los no cristianos. Canonizado en 1601 por Clemente VIII.

Alberto Magno (+1280 con 74 años). Hijo de familia noble de Baviera, su padre era gobernador; tuvo una juventud despreocupada y dedicada a la caza a orillas del Danubio. Él mismo cuenta que no le gustaba estudiar y un día que quería escaparse del colegio, se le apareció la Virgen como “trono de Sabiduría”. A los 20 años se convirtió en Padua oyendo predicar al Superior General de los dominicos, el beato Jordán de Sajonia, sucesor de santo Domingo. Ya fraile, se dedicó a la enseñanza universitaria; tuvo a santo Tomás de Aquino como discípulo en París y se lo llevó a Colonia. Como sus clases se llenaban, tuvo que darlas en la plaza pública, hoy llamada aún “plaza Maubert” de Magnus Albert. Era geógrafo, astrónomo, físico, químico y teólogo y supo compaginar la armonía entre la Ciencia y la Fe, convencido de que todo el cosmos es obra de Dios y cualquier criatura, por insignificante que sea, esconde la sabiduría, el poder y la bondad divinas. El Papa le nombró Arzobispo de Ratisbona pero renunció a los 2 años para seguir en la enseñanza. A sus 70 años, se enteró que en la universidad de París, en acto póstumo, a impulso del obispo Esteban Tempier, se iban a condenar las tesis tomistas y a quemar sus obras, y emprendió el largo viaje para defender la memoria de su discípulo y servir a la verdad. Ya anteriormente, cuando algunos condiscípulos se burlaban del Aquinate llamándole “el buey mudo”, Alberto le defendía diciendo: “sí, pero sus mugidos conmoverán al mundo”. Estaba dando unos retoques a un tratado sobre el Stmo Sacramento y mientras conversaba con sus hermanos, murió sin más. No es hasta 1931 cuando Pío XI lo declaró Doctor de la Iglesia lo que equivalía a su canonización que se dilataba desde su beatificación en 1622. Benedicto XVI (Audiencia General 100324) glosó su figura subrayando que enseñó la armonía entre la ciencia y la fe, aunque alguna vez en la historia se han dado desencuentros, y por su apertura de mente, inició la acogida del pensamiento de Aristóteles, filosofía pagana pre-cristiana, lo cual fue una auténtica revolución. Patrono de las Ciencias Naturales, industrias químicas, droguerías, plásticos, etc.

Ambrosio de Siena (+1287), beato, dominico; Ambrosio Sansedoni, discípulo de san Alberto Magno, es el hombre más feo y contrahecho del mundo pero arrastraba multitudes.

Benedicto XI (+1304), beato, fue papa 8 meses y murió envenenado. Su madre era lavandera del convento dominico de Treviso. Era fraile dominico que fue Provincial de Lombardía y Maestro general cuando era Papa Bonifacio VIII que le hizo cardenal en agradecimiento a lograr una tregua entre Felipe IV el Hermoso y Eduardo I de Inglaterra. Una vez Papa, se dice que se negaba a recibir a su madre si no iba vestida con la pobre ropa de siempre.

Inés de Montepulciano (+1317 con 49 años). Es la santa que quiso imitar sta Catalina de Siena que fue a Montepulcino a visitar los restos de Inés, que hacía 30 años que había fallecido y estaba incorrupta. Fue monja dominica desde los 9 años y con 15 más acompañó a la superiora, enviada a fundar el convento de Proceno.







Catalina de Siena (+1380 con 33 años). Hija de un tintorero, Giacomo Benincasa y de Lapa de Pucio, la penúltima de 25 hermanos. Es una mujer virgen y penitente que logró el retorno del Papa a Roma tras el destierro de Avignon. Aprendió a leer a los 30 años. Cuando la Iglesia estaba metida en política hasta las cejas, ella es una de las mujeres de vida más intensa, promotora de la paz; con fervor por la actuación pública sin disminuir la intensidad de sus éxtasis ni el rigor de su ascética. Nombrada Doctora de la Iglesia por Pablo VI en 1970, Juan Pablo II la nombró en 1999 Patrona de Europa con Brígida de Suecia y Edith Stein para que no fueran sólo hombres (san Benito y ss Cirilo y Metodio). Es Patrona de Italia con san Fco de Asís. Glosada por Benedicto XVI (Audiencia General 101124) que recordó que “el siglo en que vivió – el decimocuarto – fue una época difícil para la vida de la Iglesia y para todo el tejido social en Italia y en Europa. Cuando la fama de su santidad se difundió, fue protagonista de una intensa actividad de consejo espiritual hacia toda categoría de personas: nobles y hombres políticos, artistas y gente del pueblo, personas consagradas, eclesiásticos, incluido el papa Gregorio XI, que en aquel periodo residía en Aviñón y a quien Catalina exhortó enérgica y eficazmente a volver a Roma. Viajó mucho para solicitar la reforma interior de la Iglesia y para favorecer la paz entre los Estados: también por este motivo el Venerable Juan Pablo II la quiso declarar Copatrona de Europa: para que el Viejo Continente no olvide nunca las raíces cristianas que están en la base de su camino y siga tomando del Evangelio los valores fundamentales que aseguran la justicia y la concordia”.

Vicente Ferrer (+1419 con 69 años). Dominico apóstol por Europa después de 10 años enseñando teología en Valencia. En 1378 tomó partido por el papa Clemente VII contra Urbano VI, los dos contendientes por el trono de san Pedro en el llamado Cisma de Occidente. Defendió al sucesor de Clemente, Benedicto XIII (el papa Luna) que le tuvo en Avignon 4 años como consejero y confesor. En 1398 se retiró al silencio del convento dominico en Avignon donde se le apareció Jesucristo con santo Domingo y san Francisco, encomendándole la misión de predicar el Evangelio por todo el mundo y el 22 de noviembre del 99 salió a recorrer los caminos, pueblos y ciudades europeas. Dicen que convirtió a más de 10.000 judíos y una cantidad parecida de musulmanes. Intentó convencer a Benedicto XIII y a sus cardenales que depusieran su actitud. En 1412 participó activamente en el evento político del Compromiso de Caspe. Solía predicar sermones de 2 ó 3 horas en días laborales y se preparaba con 5 o más horas de oración. Fustigador de las costumbres, la gente le llamaba el “ángel del Apocalipsis” pues acostumbraba amenazar con flagelos y tribulaciones e insistía sobre todo en la severidad del juicio de Dios. Murió un miércoles de ceniza.

Juan Dominici (+1420 con 70 años) beato. Hay una breve biografía escrita por san Antonino, Arzobispo de Florencia, así como un retrato pintado del famoso fray Angélico, en los muros de la catedral de San Marcos. Este florentino de origen humilde, fue dominico pese a cierta oposición por su falta de educación y su tendencia a tartamudear. Se convirtió en poco tiempo en uno de los mejores teólogos de su época y en un predicador elocuente. Después de terminar sus estudios en la Universidad de París, dedicó 12 años a la enseñanza y la predicación en Venecia. Fundó nuevas casas para monjes y estableció un convento para monjas dominicas, llamado Corpus Christi. En 1406, asistió al cónclave que eligió a Gregorio XII. Después fue el confesor y consejero del Pontífice y éste, le consagró Arzobispo de Ragusa y Cardenal. Legado pontificio en Bohemia y Hungría para contener a los husitas, murió en Buda, Hungría. Su culto fue confirmado en 1832.

Álvaro de Córdoba (+1430 con 70 años) beato. Hijo del primer Maestre de la Orden de Alcántara. Dominico, condiscípulo de san Vicente Ferrer, profesor en Salamanca que, en el momento de las tres tiaras en Avignon y de la corrupción de las costumbres, quiso la reforma y abrió un profundo surco cristiano en el alma andaluza. Enamorado de la Pasión de Cristo -la que le llevó a Tierra Santa- plantó pasos que recuerdan la Pasión de Jesús en la sierra de Córdoba desde Getsemaní hasta la cruz del Gólgota. Luego, el holandés Adricomio y el P. Daza dieron la forma y fijaron en catorce las estaciones al primer Via Crucis que Leonardo de Porto Mauricio popularizaría más adelante también en Italia, importándolo de España. Con permiso del papa Martín V hizo la reforma de su Orden con seis conventos; en 1423 fundó en la serranía cordobesa el convento Escalaceli.

Juan de Fiésole (+1455) beato, dominico conocido como fray “angélico” que expresaba con la pintura lo que contemplaba interiormente.






Antonino Pierozzi (+1459 con 70 años) era dominico presente en el concilio de Florencia como teólogo cuando el papa Eugenio IV le nombró arzobispo de Florencia y le llamó para asistirle en el lecho de muerte. Antonio Pierozzi era apodado Antolín o Antonino por su baja estatura. Era condiscípulo de fray “angélico”. Aplicó la reforma promovida por Catalina de Siena y el beato Raimundo de Capua. Del 36 al 44 fue prior del Convento florentino de san Marcos construido por Cósimo de Médici que es un museo, una obra cautivadora del beato fray “angélico” de Fiésole.


Margarita de Saboya (+1464 con 82 años) beata, hija del príncipe Amadeo, casada con Teodoro II Paleólogo, gobernador de Ginebra, viuda con dos hijos y terciaria dominica, cuidó con amor de sus hijastros. Procuró convencer al antipapa Félix V de que renunciara. Era conocida de san Vicente Ferrer.


Cristóbal (+1484) es dominico milanés que fundó el convento de Taggia. Dejó muchos escritos.


Pío V (+1572 con 68 años). Sus padres eran muy pobres y hasta los 14 años tuvo que ser pastor de ovejas. Dominico, Comisario General de la Inquisición romana (1551), obispo de Nepi y Sutri (1556), Inquisidor General y Cardenal (1558). En 1565 fue elegido Papa contra su voluntad a propuesta de san Carlos Borromeo para sustituir a Pío IV. Institucionalizó que el Papa vista de blanco y que el dinero que hasta entonces se gastaba en el banquete para embajadores y jefes políticos y militares, se destinara a los pobres. Para impulsar las directrices de Trento, editó el Catecismo romano, el Misal romano y el Breviario. La rígida disciplina que impuso a la Iglesia fue también norma constante de su vida. Vivía el ideal ascético del fraile mendicante. Hombre de oración, ayunos, austeridad monástica y con preferente dedicación a los pobres. Se decía que quería convertir Roma en un monasterio. No descuidó los intereses materiales, abasteció Roma de agua potable, favoreció la industria y hasta mantuvo las carreras de caballo. Era flaco, calvo, de barba blanca y bastante pálido pero enérgico y no siempre acertado en asuntos políticos, se enfrentó a Felipe II, excomulgó a Isabel de Inglaterra (a María Estuardo le envió 20.000 escudos de oro para financiar su guerra contra ella) y logró formar la “santa alianza” con España y Venecia y una gran armada para librar la batalla de Lepanto contra el Islam, ya que desde Turquía venían arrasando pueblos y ciudades y decían que convertirían la Basílica de san Pedro en establo de sus caballos. Los mahometanos los esperaban con 60 barcos grandes de guerra, 220 barcos medianos, 750 cañones, 34 mil soldados especializados, 13 mil marineros y 43 mil esclavos que iban remando. Los católicos del ejército del Papa, dirigido por don Juan de Austria (hermanastro del rey de España), eran muy inferiores en número. En pocas horas, quedaron prisioneros 10 mil mahometanos; fueron hundidos 111 barcos y 117 quedaron en poder de los vencedores. 12 mil esclavos quedaron libres.

Luis Beltrán (+1581 con 56 años). De familia valenciana, noble y piadosa, su padre Juan Luis era notario; al quedar viudo quiso ingresar en la cartuja de Porta Coeli pero en el camino se le apareció san Vicent F y san Bruno y le dijeron que Dios le quería en el mundo; regresó a Valencia y se casó con Juana Ángela Eixarch, hija de Juan, rico mercader. Luis, a los 21 años fue ordenado sacerdote por santo Tomás de Villanueva. Con otros 30 compañeros, fue 7 años misionero en Nueva Granada (Colombia), donde bautizó a millares de indios y trabajó por el reconocimiento de su dignidad humana. Los indios le querían y le entendían pues aprendió pronto sus lenguas, sin embargo no pudo evitar enemigos por fustigar la rapacidad de los encomenderos; dos veces le envenenaron y en otras cuatro estuvieron a punto de acabar con él. Volvió a Valencia, fue prior de un convento y acudían a consultarle sta Teresa de Jesús y san Juan de Ribera. Patrono de Colombia. Canonizado en 1671.

Catalina de Ricci (+1590 con 68 años). A los 10 años entró en el monasterio de Prato, Toscana, en el que estaba su tía Luisa Ricci. Enseguida de hacer sus votos a los 15 años estuvo muy enferma a punto de morir y siempre así llevándolo con humildad y paciencia, identificada con Cristo crucificado. Tuvo muchas revelaciones y visiones; era estigmatizada e iban a consultarla papas, cardenales, etc.







Rosa de Lima (+1617 con 31 años). Hija de Gaspar de Flores y María de Oliva, recibió la Confirmación con san Toribio de Mogrovejo y a los 24 años se hizo terciaria dominica porque en la ciudad no había ningún convento de dominicas. Se le puso el nombre de Isabel pero su cara sonrosada hizo que su madre la llamara Rosa, nombre con el que fue confirmada. Ya en su infancia, a los 5 años había hecho voto de virginidad. Quería ser agustina pero la Virgen le indicó que no y una mariposa blanca y negra que a diario aparecía en casa le hizo entender que debía ser dominica. Desde entonces su patrona y modelo fue Catalina de Siena. Vivió en un chamizo hecho en el jardín de su casa pero recibió un funeral de primera con todas las autoridades civiles y eclesiásticas de Lima. Canonizada en 1671. Patrona de América Latina y Filipinas.

Martín de Porres (+1639 con 60 años), de Lima, mulato hijo de Juan Porres, noble caballero español, alto funcionario de la corona, y Ana Velásquez, liberta negra panameña, simpático lego dominico conocido como fray escoba. Era barbero y entró en el convento al principio como lego terciario (donado) pues las leyes le impedían ser fraile por su color y su raza. Se le atribuye el don de la bilocación pues curaba en distintos sitios a diversos enfermos a la vez; fue visto en China y en Japón animando a los misioneros. No tenía llave del convento pero entraba al volver de atender enfermos a cualquier hora, ya cerrada la puerta. Canonizado por Juan XXIII en 1962, quien destacó su humildad por la que hasta los superiores acudían a consultarle. Patrono de la justicia social.

Juan Macías (+1645 con 60 años) Nació en Rivera de Fresno, en Extremadura. De niño fue pastor y luego con un mercader viajó al interior del Reino de Nueva Granada, para llegar finalmente al Perú donde se instalaría por el resto de su vida. Al descubrir su vocación a la vida religiosa, se hizo hermano lego en el convento dominico de Santa María Magdalena. Ocupó el cargo de portero y este fue el lugar de su santificación. El portón del monasterio era el centro de reunión de los mendigos, los enfermos y los desamparados de toda Lima que acudían buscando consuelo. El propio Virrey y la nobleza de Lima acudían a él en busca de consejos. Fue canonizado en 1975 por Pablo VI.

Francisco Coll i Guitart (+1875 con 63 años) dominico que fue injustamente exclaustrado 40 años por la ley civil de 1835 pero siguió fiel a su vocación. Último de once hermanos de una familia sencilla de un pueblo de Girona, de la diócesis de Vic. Trabajó con san Antonio Mª Claret, fue apóstol del rosario. Ciego y apopléjico durante 5 años; murió el 2 de abril. Su fundación de las Hermanas Dominicas de la Anunciación de la Beata Virgen María está dedicada a la enseñanza y a la promoción de la mujer. Canonizado en 2009, Benedicto XVI recordó que “su pasión fue predicar con el fin de anunciar y reavivar en los pueblos y ciudades de Cataluña la Palabra de Dios, ayudando así a la gente al encuentro profundo con Él. Un encuentro que lleva a la conversión del corazón, a recibir con gozo la gracia divina y a mantener un diálogo constante con Nuestro Señor mediante la oración".

Bartolomé Longo (+1926 con 85 años), beatificado en 1980, es apóstol del rosario. Benedicto XV le llamaba “el futuro santo con pantalones”. Era licenciado en Derecho por la universidad de Nápoles, y en el 35 ó 36 su fe sufrió una fuerte prueba al ser sacudido por las sectas espiritistas del momento. En octubre del 72 tuvo su Damasco en Pompeya y luego, ya terciario dominico, realizó su labor apostólica creando la Cofradía del Rosario y el santuario mariano dedicado a esta advocación. León XIII aceptó poner el santuario bajo su inmediata jurisdicción y encargó a Bartolomé y a su esposa su administración.


Agustín Kazotic (+1323 con 63 años), beato dominico dálmata, fue 14 años obispo de Zagreb. Enviado a Hungría, allí conoció al legado pontificio Nicolás Cardenal Boccasini que luego sería el Papa Benedicto XI. Acudió al concilio de Vienne (1311-12) y acabó en la sede de Lucera en el Benevento. Su culto fue confirmado en 1702.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Los dominicos (1)

Los inicios

Dominicos mártires

Actividades dominicas

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Los dominicos fueron la primera Orden mendicante nacida al inicio del segundo milenio, un poco antes que los franciscanos. Domingo quería cambiar los métodos pues los misioneros iban en carruajes elegantes, con secretarios y ayudantes, se alojaban en los mejores hoteles, etc. Con cierta rapidez, fundó una institución de nuevo estilo respecto al paternalismo monástico anterior y lanzó al mundo misioneros itinerantes (como los apóstoles). En 4 años había fundados 60 conventos por Europa. Hoy son 6.800 en 680 casas en todo el mundo. Visten hábito blanco de canónigos regulares y manto negro de predicador. Honorio III los aprobó en 1216.

La familia dominica está formada por frailes, monjas y fraternidades laicales. Las monjas son de muchas congregaciones dominicas de la 2ª Orden o contemplativas de clausura o de la 3ª dedicadas al a la acción apostólica: Anunciatas, Misioneras del rosario, Misioneras de la Sda Familia, del Santísimo Sacramento, Oblatas de Jesús, etc.

Los laicos, hoy unos 100 mil por todo el mundo, recibieron su 1ª regla de vida de fray Munio de Zamora en 1285 y suponía romper esquemas pues, tras la reforma gregoriana en el siglo XI, se abría un abismo entre el clero y los laicos en razón de pretendidos grados de perfección. Entre l@s laic@s destacan Catalina de Siena o Rosa de Lima.

En 1206 se reunían las primeras mujeres en el monasterio de santa María de Prulla que en el amor, han hecho de Dios su centro, asumiendo como propios los sufrimientos y alegrías del hombre de hoy, perpetuando en la historia el clamor constante de Domingo: ¡Dios mío! ¡Qué será de los pecadores!, ¡qué será de tantos hombres y mujeres ahogados en el sin sentido, en la desesperación, en el odio, en el vicio...! ¡tantas personas humilladas física y psicológicamente! ¡tantos hombres sin hogar, pan y cariño!... . Ha de ser el existir de la monja una luz en el camino de los hombres, un recuerdo perenne de la existencia de Dios y la alegría del Reino, ¡un testimonio viviente del Resucitado!

Los inicios

El desarrollo del comercio y la industria favoreció el crecimiento de las urbes y los antiguos monjes, instalados en las zonas rurales no podían atender las nuevas necesidades pastorales, aparte de que vivían de su trabajo laboral. También Domingo vio la urgencia de su novedad en que los obispos eran impotentes para llegar a todos los ambientes y eran muy pocos los que cumplían con su tarea pastoral. Una tercera circunstancia fue el movimiento pauperístico desatado con la reforma gregoriana. Se aspiraba a una Iglesia libre de la tiranía de los príncipes seculares y libre de la ambición de poder y de riquezas. Los dominicos querían ser antídoto contra los movimientos pauperísticos heréticos, enemigos de la jerarquía, como los apostólicos, los valdenses, los albigenses o cátaros, los pobres lombardos, etc.

Historiadores superficiales hablan de la escuela dominica como un tomismo compacto pero el mismo Tomás de Aquino encarnó y defendió la perspectiva fragmentaria. Su seguir a Cristo era una forma novedosa y no repetían los anteriores modos de monjes y canónigos regulares. El ensayo de Domingo para forjar una “vida apostólica” sólo había tenido un antecedente en Agustín de Hipona pero construyó su peculiar estructura legislativa como “democracia evangélica”, firme en los pilares esenciales y elástica en lo funcional. Ante los ojos de muchos eclesiásticos Domingo era un “revolucionario” y los suyos aparecían como un inaudito cambio de estructuras por lo que la crítica y el contratiempo probó su autenticidad. Lo mismo que ocurrió con los franciscanos. Ya en 1255 el Capítulo General de Milán estudió las primeras acusaciones de obispos y sacerdotes diocesanos que se quejaban porque les invadían el campo. Luego la tempestad estalló en París donde el Aquinate, con sus opúsculos, escribió cada palabra con peso en oro y filo de acero, en una autodefensa formidable del nuevo estilo que anticipaba el espíritu sacerdotal del Concilio Vaticano II. El Papa Alejandro IV hizo escampar la tormenta.

A las pocas décadas de su nacimiento, propio del devenir de las cosas humanas, también como los franciscanos, sufrieron la sacudida interna de la rivalidad entre los “observantes” y los “conventuales” aunque no llegaron a la escisión.

Bona (+1207) fue una mujer virgen, oblata de los Canónigos Regulares en Pisa, que predijo la fundación de los dominicos. Peregrinó a Tierra Santa, a Roma y a Compostela.

Domingo de Guzmán (+1221 con 51 años) era sacerdote burgalés, canónigo del Cabildo reformado de Osma-Soria que acompañaba a su obispo Don Martín Bazán a Dinamarca de gestiones diplomáticas para la boda del hijo de Alfonso VIII. Cerca de Toulouse nació la primera comunidad con 16 compañeros, la Orden de Predicadores (la “santa predicación”), para enfrentarse a los herejes del momento: cátaros, valdenses, albigenses y otros grupos agitadores de la fe y las costumbres. Al regreso del viaje, horrorizado por lo visto en el Languedoc, le contó a su obispo sus planes y de paso le comentó que “a estos, o por las buenas o por las malas”. Los dominicos eran conocidos como los perros del Señor (Domini canes) y su emblema es una estrella y un perro con una antorcha en la boca. También reconoció que “la violencia es inútil para convencer; las armas eficaces son la oración y la penitencia”. Decía que “no se ganan los corazones por ir elegantemente vestidos, sino con la humildad”. Domingo fue canonizado por Gregorio IX en 1234. Benedicto XVI (Audiencia General 100203) glosó su figura destacando que para evangelizar hace falta una buena formación intelectual. Añadió que "este nombramiento (canónigo de la catedral) no lo interpretó como un privilegio personal, ni como el inicio de una brillante carrera eclesiástica, sino como un servicio hecho con dedicación y humildad". En este contexto cuestionó si "la carrera y el poder no son una tentación de la que no son inmunes ni siquiera quienes tienen un papel de animación y de gobierno en la Iglesia".

Diana, Amada y Cecilia son santas dominicas, coetáneas de santo Domingo.

Juana de Aza (+1202 con unos 50 años) es la madre de Domingo y de sus dos otros hijos: Antonio (venerable) y Manés o Mamerto (beato). Beatificada por León XII en 1821.

Manés de Guzmán (+1235 con 65 años) es hermano y colaborador de sto Domingo. Salió con otros compañeros a París donde fundó el convento de Santiago. Luego fue capellán y director espiritual de las dominicas de Madrid. Lo beatificó Gregorio XVI.

Jordán de Sajonia (+1237 con 47 años), beato, fue el primer sucesor de sto Domingo. Estudiaba en París y Domingo le envió a uno de su confianza para proponerle que ingresara en la nueva Orden. Aceptó y llegó a ser un hombre excepcional por sus cualidades que excedían al común de los mortales. Así y sólo a los 3 años de su ingreso, sucedió al fundador; fueron 15 años hasta fallecer y dejó 249 nuevas casas de dominicos. Allí donde predicaba, sacaba vocaciones; un Papa dirá que “las vocaciones existen, lo que hay que hacer es cultivarlas”. Tuvo la alegría ver a Domingo canonizado en el 34. Ya no le quedaba otra cosa que irse al cielo, y decidió ir a Tierra Santa. Murió ahogado con toda la tripulación del barco que de regreso sufrió la envestida de una fuerte tormenta. Alguien le dijo: ¿Cuál es la posición mejor para rezar, sentado, arrodillado, de pie o postrado? Y respondió: "La mejor posición para rezar es aquella en la cual cada uno se siente mejor, con más fervor y con más inclinación a rezar bien". Frase repetida textualmente por Pío XI, 700 años después. Se le honra cerca de Akko (Ptolemaida) en Palestina.

Dominicos mártires

Pedro es mártir de Verona en 1252 con 47 años. Fue dominico en vida de santo Domingo del que se fascinó a los 16 años. Hijo de una familia de cátaros, contribuyó a crear las cofradías marianas. Recorrió muchas ciudades italianas y recaló en Milán donde fue nombrado inquisidor general. Fue asesinado en Farga, de camino a Milán, fruto de 40 libras milanesas y con 2 golpes de hacha. Canonizado por Inocencio IV en 1253.


Frumencio es dominico, mártir de Hungría con los tártaros en s. XIII.


Juan de Colonia es dominico que junto con Nicolás Pieck y 18 comp., son mártires gorcomienses en Suiza en 1572. Por defender la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, fueron ahorcados en el convento de santa Isabel de Brielle por soldados calvinistas del destacamento militar llamado “armada de los piratas” cuando la insurrección en Gorkum de los Mendigos (les Gueux) contra Felipe II. Con él eran 11 franciscanos, 2 premonstratenses y 4 sacerdotes seculares, canonizados por Pío IX.


6 dominicos mártires en China, aunque separados en el tiempo por un siglo (1648, 1747 y 1748), forman un grupo homogéneo por su nacionalidad española, por su pertenencia a la Provincia de Ntra. Sra. del Rosario, (fundada en Manila en 1587 para la evangelización del Extremo Oriente), y por la actividad misionera en el sureste de China, en la provincia de Fukien. Todos ellos, salvo Francisco Fernández de Capillas, murieron en Fochow, China, unidos en la misma fe, en los mismos sufrimientos y en la misma familia, la dominicana. Sus restos se veneraban en la iglesia de Santo Domingo de Manila, que fue destruida en la guerra mundial de 1941.

Era la época de los emperadores Yung-Cheng y del hijo K'ien-Lung. El edicto de condena, emanado del Virrey el 18 de diciembre de 1746, tiene las siguientes acusaciones: "Pedro Sans, por ser jefe de la religión cristiana que vuelve locos a hombres y mujeres con una falsa doctrina, sea pronto decapitado. Francisco Serrano, Joaquín Royo, Juan Alcober y Francisco Díaz, por haber inducido y engañado al pueblo con la misma falsa doctrina, son declarados reos de decapitación. Mientras tanto esperen en la cárcel un decreto ulterior". Con la confirmación del Emperador, el obispo Sans fue ajusticiado el 26 de mayo de 1747. Por autoridad del Virrey, el 28 de octubre de 1748, en la misma cárcel, el obispo Serrano y el presbítero Royo fueron asfixiados; los hermanos Alcober y Díaz estrangulados. Todo sucedió en la ciudad de Foochow o Fuzhou, capital de Fukién. Canonizados en 2000.


Lorenzo Ruiz y 15 comp filipinos, pertenecientes o asociados a los dominicos, son mártires en Nagasaki (+1633-37). Lorenzo era padre de familia, filipino, Domingo Ibáñez de Erquicia era dominico español, Jacobo Kyushei Tomonaga era dominico japonés; otro era fray Jordán (Jacinto Ansalone) y fray Antonio González, leonés, llegado en el 36 con otros 2 sacerdotes y 2 laicos desde Filipinas. Después de atormentado, su cuerpo fue llevado a la colina de Nagasaki y quemado; los demás fueron decapitados. Cincuenta años después de morir san Francisco Javier, los cristianos japoneses ya eran varios miles y fueron probados con persecuciones en 1597,1617, 1622, 1624, 1626, 1629 y la de estos dieciséis, canonizados por Juan Pablo II en 1987.


Jacinto Mª Castañeda (+1773 con 30 años), beato, era dominico mártir en China, era valenciano de Xátiva, enviado como misionero a Filipinas y en China fue apresado y martirizado con sólo 30 años, junto a Vicente Liem y otros seis de su Orden.


Jerónimo Hermosilla y 25 comp, dominicos, son mártires de Vietnam en 1857 y 62. Jerónimo, Domingo de Henares y Valentín de Berriochoa eran obispos. Melchor de Quirós era obispo coadjutor del Vicariato oriental y sufrió un martirio muy cruel con 37 años; cuando llegó la noticia a Asturias aún vivían sus padres. El titular era José Mª Díaz Sanjurjo. Los de la región de Tonkin fueron martirizados en 1861 con la persecución de Yu-Duk. Una proclama gubernamental decía que "todos los cristianos deben ser concentrados en las poblaciones no cristianas, las mujeres separadas de sus esposos y los niños de sus padres. Las pueblos cristianos deben ser destruidos, y sus propiedades distribuidas entre otros. Todo cristiano debe ser marcado en su frente con la expresión «falsa religión»". Entre 1883 y 1885 hubo algunos millares de mártires mientras en la India fueron más de cien mil. Las crueldades de las narraciones medievales sobre los mártires de la antigüedad parecen exageraciones y leyendas inventadas, pero lo mismo ocurre al final del segundo milenio. Jerónimo fue decapitado junto con Valentín Berriochoa y Pedro Almató en 1862. Ignacio Delgado, obispo coadjutor, había llegado en 1790 con los PP Henares, Vidal y Gatillepa. Fueron recibidos por los PP Alonso, Benito y Cortés; eran los primeros misioneros europeos desde hacía 20 años. Canonizados en 1988.


18 dominicos junto con José Aparicio Sanz y 214 compañeros, son beatos valencianos, mártires durante la persecución religiosa en España (1936-39). No son mártires por morir en una guerra civil, sino por perder cruentamente la vida y sin más motivos que su fe. Son 38 sacerdotes valencianos y 2 de Zaragoza, 19 mujeres, 18 jóvenes de Acción Católica, 18 dominicos, 10 franciscanos, 12 capuchinos, 6 capuchinas de santa Clara, 12 jesuitas, 30 salesianos, etc. Beatificados en 2001.

Actividades dominicas

Nuestra Señora del Camino es un moderno santuario desde 1961 a cargo de los dominicos, ubicado en el camino de Santiago. La Virgen del Camino es la patrona de León. El 2 de Julio de 1505, fiesta de la Visitación, estaba un pastor de Velilla de la Reina, llamado Alvar Simón Fernández, guardando su ganado y "entreteniéndose" con profundas reflexiones, cuando vio la imagen de nuestra Señora y le pidió que dijera al obispo que construyese un templo.

Las concepcionistas fundadas por Beatriz de Silva Meneses (+1492 con 68 años) estuvieron a punto de extinguirse pero un franciscano lo evitó logrando fusionarlas con las dominicas. Luego el cardenal Cisneros la reavivó. Beatriz, nacida en Ceuta, era una de los 11 hijos de don Rui Gomes de Silva (aguerrido militar de los conquistadores portugueses de esa plaza africana) y doña Isabel Meneses, parienta del conde de Viana. Beatriz es dama de corte en Tordesillas de Juan II de Castilla, casado con Isabel de Portugal. Eran tiempos en que se rompían lanzas para dilucidar el dogma y defender la religión. La belleza de Beatriz fue motivo de locuras ajenas y una vez en el convento toledano de santo Domingo el Real, llevó 30 años la cara cubierta con un velo. Buscó en Isabel la católica interés para su fundación, con 12 compañeras, de la Orden de la Inmaculada Concepción. Canonizada por Pablo VI en 1976, la Orden cuenta con 150 monasterios en Europa y América.

Nuestra Señora la Virgen del Rosario fue instituida por san Pío V (Bula Monet apostolicus, 1-IV-1573) en agradecimiento a la Virgen por la victoria en Lepanto, con la advocación Virgen de las Victorias pero Gregorio XIII, al año siguiente de suceder a Pío V, cambió el nombre por la Virgen del Rosario y decretó celebrarla el primer domingo de octubre (día de esa victoria) como hoy siguen celebrándola los dominicos en vez del día 7. En Lepanto, el ejército católico capitaneado por Juan de Austria (hermanastro del rey Felipe II) venció sobre la flota turca en 1571. Fiesta consolidada tras la liberación de Viena en 1683 frente a la invasión turca que ya había devastado Polonia. Allí la imagen de la Virgen Negra de Czestochowa quedó con dos rasguños en la mejilla, donde la sangre es realmente humana y no dos trazos de pintura.

El Rosario parece “inventado” por los dominicos pues en el siglo XIII son ellos los que lo impulsan y universalizan con anécdotas en vida de santo Domingo en Toulouse y en París al final del s XII. Después, en 1205 ó 1214 se apareció la Virgen en España a santo Domingo y le dio su rosario, una corona de cuentas engarzadas, semejante a la que utilizan los musulmanes para rezar los 99 nombres de Dios que aparecen en el Corán. La Regla de san Benito obligaba a rezar cada semana todos los 150 salmos y –hacia el 800- para los que no sabían leer se institucionalizó primero 150 padrenuestros y con el tiempo 150 avemarías que en 1365 se dividieron en 15 decenas añadiendo un Padrenuestro al inicio de cada una. Ya en 1500 se añadío a cada decena el contemplar una escena de la vida de Cristo; la 2ª parte del Avemaría (Santa María, Madre de Dios…) se compuso en 1483.

Las letanías conocidas como letanías lauretanas se compusieron en el santuario de Loreto y en 1587 el papa Sixto V aprobó que fueran rezadas por todos. Juan Pablo II, en la carta ap. Rosarium Virginis Mariae, recuerda que no forman parte esencial del rosario pues en algunos lugares se reza una salve o un credo o alguna otra cosa como colofón.

León XIII le dedicó 12 Encíclicas y otros 22 documentos. Pablo VI dijo que "El Rosario es el compendio de todo el EvangelioEs una oración laudatoria, pero sobre todo, contemplativa". Juan Pablo II desde el inicio de su pontificado fue difundiendo su devoción mariana: "Mi oración preferida es el Rosario" (29-X-1978). "El Rosario es una escalera para subir al cielo"(29-X-1979) "El Rosario nos proporciona dos alas para elevarnos en la vida espiritual: la oración mental y la oración vocal" (29-IV-1979). "Es la oración más sencilla a la Virgen, pero la más llena de contenidos bíblicos"(21-X-1979). En el santuario de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya dijo: "El Rosario es nuestra oración predilecta. Cuando la rezamos, está la Stma. Virgen rezando con nosotros. En el rosario hacemos lo que hacía María, meditamos en nuestro corazón los misterios de Cristo". El 16-X-2002, al inicio del 25º aniv de su Pontificado, publicó la Carta Apostólica Rosarium Virgins Mariae en donde introdujo los misterios Luminosos o de la Luz, que se rezan los jueves. Parecen inventados en 1957 por Giorgio Preca (+1962 con 82 años), sacerdote maltés, fundador de la Sociedad de la Doctrina Cristiana, luego terciario carmelita (fra Franco) y canonizado en 2007. "Rezad el Rosario", ha insistido la Virgen, entre muchas otras ocasiones, a Bernardette en Lourdes y a los pastorcitos de Fátima, por lo que se refiere a Occidente.

Desde un principio tuvieron el cuidado diligente de recopilar por escrito los hechos notables, las noticias ejemplares para utilidad de los lectores.

Un día al año (12 noviembre) celebran los santos de la Orden. Los beatos son casi 300 y número de venerables es mayor.